Codillo carnoso de cerdo

Codillo carnoso de cerdo. El codillo de cerdo es uno de esos cortes que reúnen tradición, sabor intenso y una jugosidad difícil de igualar. Por eso, cada vez son más quienes lo recuperan para sus mesas. A continuación, esta guía repasa qué es, por qué conquista a tantos paladares y cómo sacarle el máximo partido en casa.

Qué es exactamente el codillo

El codillo procede de la parte inferior de la pata del cerdo, concretamente de la articulación que se forma entre los dos huesos de la extremidad. Se puede obtener tanto de las patas delanteras como de las traseras. Además, se trata de un corte que combina hueso, carne magra entrelazada y una cantidad notable de tejido conectivo. Precisamente por eso, al cocinarlo despacio adquiere esa textura melosa tan característica.

Codillo carnoso de cerdo. Por qué su carne resulta tan jugosa

La clave está en su composición. Asimismo, el codillo contiene abundante colágeno y grasa intramuscular que, durante la cocción, se funden poco a poco. Como resultado, la carne queda tierna por dentro mientras la piel exterior puede volverse crujiente. En consecuencia, se logra ese contraste de texturas que tanto se aprecia en la cocina tradicional.

Codillo carnoso de cerdo. Un corte con historia internacional

Aunque en España triunfa al horno, el codillo es todo un clásico fuera de nuestras fronteras. De hecho, en Alemania se conoce como Eisbein o Schweinshaxe y es protagonista de la gastronomía bávara. Por otra parte, en Polonia recibe el nombre de golonka, mientras que en Francia se llama jarret de porc. En definitiva, hablamos de una pieza con raíces profundas en muchas culturas.

Cómo cocinarlo para que quede perfecto

Para empezar, conviene no tener prisa: este corte pide cocción lenta. En primer lugar, muchas recetas recomiendan cocerlo previamente durante hora y media para ablandarlo. Después, se hornea a temperatura alta unos 30 minutos para dorar la piel y, a continuación, se baja el calor y se prolonga la cocción un par de horas. Mientras tanto, conviene regar la pieza con sus jugos cada cierto tiempo para evitar que se reseque.

Ideas para acompañarlo y darle tu toque

Las patatas asadas son, sin duda, la guarnición estrella, ya que absorben los jugos del codillo. Sin embargo, existen muchas variantes. Por ejemplo, sustituir el caldo por cerveza oscura aporta un sabor más caramelizado. Igualmente, las hierbas aromáticas como romero, tomillo u orégano elevan el resultado. Finalmente, una ensalada fresca equilibra el plato a la perfección.

Un valor nutricional a tener en cuenta

Más allá del sabor, el codillo aporta minerales interesantes como hierro y zinc. Por tanto, consumido con moderación, encaja en una alimentación variada. No obstante, quienes busquen aligerarlo pueden retirar parte de la piel y la grasa tras el asado. Así, disfrutarán de toda su jugosidad de una forma algo más ligera.

En resumen, el codillo carnoso de cerdo demuestra que la cocina sencilla y paciente sigue siendo la que más enamora.

Codillo carnoso de cerdo
distribuidor de codillo semicocido

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